miércoles, 16 de diciembre de 2009

Prohibido olvidar...!!!





¡¡¡Prohibido olvidar!!!!, les digo a los pelaos ¡¡¡Prohibido olvidar!!! hay que leer, leer, instruirse, no ser congos y dejar que le laven la cabeza a uno. La historia es un cuento que escriben los que vencieron.



Los que se murieron durante la última invasión fueron gente de carne, hueso y sentimientos. Igualita a la gente de carne, hueso y sentimientos, que fue muerta antes del 69 por parte de gobiernos de derecha (Ejemplo 1961-Polidoro Pinzón, combatientes de Cerro Tute, Ascanio Arosemena y otros mártires de enero de 1964, etc.) Esa misma gente, también de carne, hueso y sentimientos, que murió por disentir o constituir un estorbo para los gestores del Proceso revolucionario de después del 69, como Héctor Gallegos, Floyd Britton, Mendizabal, Falconet, Aragón y muchísimos más.



Crimen y barbarie, es crimen y barbarie, venga de donde venga, sea que se trate de dictaduras de derecha, de izquierda o de “dictaduras de cariño” como se autodenominó la nuestra. Hay cosas que no se le hacen a ser humano alguno, las mismas no tienen justificación. La violencia y el ensañamiento son una prueba de la naturaleza “inhumana” de la especie humana. No se trata de legítima defensa, o de instinto de supervivencia. Es algo oscuro, maligno y tenebroso.



La barbarie vivida por los panameños el 20 de diciembre de 1988, no tiene justificación legal o moral de ninguna clase. Como tampoco tienen justificación los crímenes que se han cometido en otros pueblos hermanos (Salvador, Nicaragua, Guatemala, Chile, Argentina, etc. etc.) Que nadie me venga con el cuento de que era necesario para sacar del poder a un tirano que como rata huía disfrazado buscando a sus compinches y que al final corrió bajo las sotanas del Nuncio, como cucaracha que busca un hueco seguro para que no la pisen.


Que nadie me diga que era necesario, para madurar como nación… a otro idiota con ese cuento. A Noriega lo pusieron en su puesto los gringos, lo mantuvieron mientras les fue útil y lo pudieron sacar muchísimo antes, sin el sacrificio de vidas humanas panameñas que implicó esa decisión. Eso sin contar con el desmadre económico accesorio del caso.


Para contradicción con mi naturaleza respetuosa de las leyes y creyente del Derecho como método civilizado de resolución de conflictos, después de la invasión de Panamá, empecé a lamentar profundamente que la época de los juicios de Nuremberg hubiera concluido. Creo que más de cuatro hubiéramos disfrutado el espectáculo de ver colgado de una cuerda a Noriega y sus secuaces, con la lengua afuera, como se mueren las víctimas del ahorcamiento.
Noriega, está vivito, en una carcel más confortable que la mayoría de las viviendas de la gente acomodada de mi país; disfrutando de los beneficios de las garantías de un sistema jurídico que durante su reinado de terror él no otorgó a sus víctimas.


Si yo estoy equivocada y el “pobrecito del MAN” fue una víctima de las circunstancias, que alguien me diga ¿dónde están la cabeza de Spadaffora, las uñas arrancadas, los cuerpos de muchos desaparecidos y la dignidad de mi generación (1969 en adelante) que nació y creció, sin más luces que la que brindaba la democracia de los cuarteles.


Recalco el tema de los desaparecidos, de la muerte y la tortura…porque muchos lo niegan o lo desconocen… ¡¡¡ Sí, eso pasó acá en Panamá !!…acá también se reprimió al pueblo, acá también se usaron picanas eléctricas en los cuarteles, acá también se sacaron uñas, acá se violaron a hombres y mujeres, acá también se cerraron periódicos y universidades, se quemaron negocios de opositores, acá también se persiguió gente, acá también muchos se tuvieron que ir al exilio.


Recordemos que nosotros los panameños tuvimos a “ la mamá de tarzán” en esos menesteres. Nada más baste con recordar que la universidad formadora de "Doctores en Artes Siniestras de tortura y muerte”. La Escuela de Las Américas, funcionaba en la Zona del Canal, preparó a toda una generación de torturadores que en sus respectivos países tenían como misión principal, eliminar de la faz del mundo el peligro del comunismo, no era un kindergarten para niños mal portados…¡ por favor !… pero lo que pasa es que hablar de eso es incomodo o políticamente incorrecto. Es más divertido hablar de la última trastada de Bosco, del próximo concierto de Paulina Rubio o de si el wopper es mejor que el big mac, por ejemplo.


Quienes pusieron al MAN en su puesto (el imperialismo, la CIA, la derecha, que hoy se da golpes de pecho, por la ineptitud de los gobiernos de corte “pseudo socialistas” y toda esa pendejada) siguen dominando la humanidad entera. El tiburón continúa ejerciendo el derecho de las bestias “recorriendo el reino que domina…pobre del que caiga prisionero…hoy no habrá perdón para su vida…” como dice Rubencito en la canción.


A riesgo de que me tilden de zurda, atea, ridícula, pasada de moda...(lo que realmente me vale cebo) por no decir otra cosa; hoy, no me voy a avergonzar más nunca de decir que lo que pasó el 20 de diciembre de 1988 en Panamá fue una completa asquerosidad. Los cuentos de marines decentes, que cargaban niños, ayudaban a viejas a cruzar la calle y repartían caramelos rojos que se lo echen a otros. A esos mismos imbéciles que planean armar o participar de un espectáculo pirotécnico de fuegos artificiales el 19 de diciembre del 2009 en la Cinta Costera, a un día de la fecha trágica, para “celebrar” nuestra liberación, total, ellos mismos fueron los que participaron del saqueo al comercio durante el caos de la invasión y se prostituyeron paseándose en tanquetas gringas…Si, esas mismas tanquetas que aplastaron a la gente del Barrio del Chorrillo y que transportaban a las hienas que masacraron mi patria.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Crónicas de mi cumpleaños número 40. Día uno. A siete días de la fecha fatídica.



Monólogo de depresión total.

8:10 am

Hace un buen rato que no me sentía tan mal...

La alarma del celular sonó a las 4 (por eso de que ¡viva la cultura emprendedora! y de que la gente de éxito madruga y también por si acaso resultare válido eso de que al que madruga Dios le ayuda...) y por inercia lo puse a las 5 y de allí a las 6...no se ni para qué, pues igual no había dormido nada en toda la noche. ¿¿Acaso podría dormir algo ahora, en pleno día???


Me echo agua encima, en el cuerpo, el pelo no, se me daña el blower del sábado… agua fría...súper fría...para despertarme...¿ja, despertarme...es que acaso estuve dormida???? Ayer en la tarde me sentía bien, pero anoche en la casa, con los pelaos dormidos, volví a tener insomnio y no pude dormir pensando muchas vainas.


Anoche pensé mucho en mi futuro a partir del próximo enero, también pensé en E., mi jefe, mi mejor amigo. En que aunque no me lo dice, está molesto porque me voy del trabajo. Ahora resulta que soy una muy buena cosa...¡coño!, si soy tan buena, porqué no me duplican mi salario y me quedo feliz como una lombriz, tranquilita en mi disfraz de empleada pública eficiente. Y a esa hora, me entra la rabia, porque aunque lo de la plata, no depende de él, es real, me voy, porque aunque estoy en un buen lugar de trabajo, ¡quiero y necesito más plata!


Pienso en mis próximos planes, en la nueva oficina, en que tengo que empezar a estudiar nuevamente derecho laboral, en que no quiero decepcionar a J., en que él cree que soy una abogada con carácter y mucha sapiencia; y en el fondo, no soy más que una niña asustada, que sólo sabe que nada sabe.Pienso en las vainas de mis hijos, en las vainas de las amigas, novias o lo que sea, que sean, de mis hijos grandes, en las vainas de mis amigos, en las vainas de mi madre. Pienso en que soy una pésima tía, que nunca llama a sus sobrinos D. y F. y que mi hermana, siempre llama a mis hijos y está siempre pendiente. Pienso en que mi padre es un tipazo y que le envidio la felicidad que últimamente arrastra el viejo y que a mí no se me contagia.


Pienso en las cuentas por pagar, en que me bajó la cuenta de la luz este mes, pero que seguro que estos huevones de Edemet se desquitan y me suben el doble para diciembre, con el cuento de que es navidad. Pienso en que la nueva novela de Laura Restrepo me recuerdan a mi hijo mayor y a mí. Pienso en que tengo ganas de buscarme un novio-tinieblo, pero luego “repienso” que mejor no, porque a decir verdad, para variar, también tengo miedo de buscarme un novio-tinieblo.


Pienso en que debo pintar la casa cuando paren las lluvias. Ese colorcito rosado, que ahora mismo tiene, me recuerda tanto a la mansión "soñada" de la barbie, que me da nauseas. Pienso en que debo sellar las goteras del techo, sino se me va a estropear la cubierta de gypsum del comedor.


Escucho a la gata haciendo piruetas en la sala y me asusto pensando que es un ladrón; y yo sin una cabrona pistola para volarle los sesos o por lo menos quebrarle las patas al desgraciado. Pienso nuevamente en el color de pintura que le voy a poner a la casa por fuera. Mi hijo mayor quiere un amarillo dorado y a mi me gusta un verde que no es olivo. Un verde que no es ni aqua, ni menta, ni esmeralda, ni limón, ni caña, es un verde que sólo tengo en la mente y que aún no he visto en ninguna paleta de colores. Pienso en lo jodido que resultaría encontrar el verde que quiero y luego comprarlo. Seguro mi hijo, no va a querer, entonces, ayudarme a pintar. Pienso que, bueno, el amarillo doradito que a él le gusta, no está tan mal y que no debo pelearme con mi hijo, que es otro tipazo, como su abuelo.


Pienso o mejor dicho, recuerdo, que aunque no tengo pistola, tengo un machete, medio oxidado, pero machete, en fin...a lo mejor si no lo decapito (al posible ladrón) por lo menos del tétano se muere el desgraciado. Pienso que mejor no hago nada para mi cumpleaños y mejor me voy para la finca del viejo sola, bueno sola no...con los pelaos, los chicos por lo menos, los grandes, seguro tienen mejores cosas que hacer. Pienso que mejor, sí hago un karaoke multitudinario e invito a un montón de gente. Pero, luego pienso que, mejor no, porque de pronto me entra la lloradera en público, por eso de las emociones a flor de piel; y además porque me cabrea eso de que me estén diciendo ya eres toda una "señora de las 4 décadas".


Pienso que tengo que averiguar a cuánto asciende la matrícula del próximo año de los hijos chiquitos y me pregunto, si me darán descuentos en la escuela porque son 2 hermanitos, tal vez si fueran 3, pero, es casi seguro que no. Pienso que debo sacar los adornos de navidad. Pienso que a diferencia del año pasado, este año si quiero poner un “arbolote” de navidad, nacimiento, lucecitas, y toda la parafernalia consumista de la época...¡qué carajos, navidad es navidad!, una sola vez al año...pienso que aún no he comprado los regalos del día de la madre de V. y las demás mamás de mi familia...que este año le quiero regalar a N. y a L....pienso que ¡chuzo!, la L. como es testigo de Jehová no celebra fiestas. Pienso en que, resulta un lío regalarle algo en estas fechas, que es cuando yo me pongo regalona, porque no quiero caer en alguna incorrección, por eso de los ritos propios de su religión que no entiendo del todo. Pero igual le quiero regalar algo bonito, ella es mi amiga, y estoy tan feliz de que esté nuevamente en Panamá y es preferible que luego, mejor ella me perdone. Total, no le estoy diciendo que se haga una transfusión sanguínea. Además, pienso en que voy a ver como la arrastro para la navidad en mi casa. A final de cuentas, que ella no celebre si no quiere, igual se puede tomar unos copetines conmigo, sin celebrar, pero yo si pues, celebro por las dos.


Pienso en la Señora C., la ex-nana de los chiquitos y su reciente operación, en sus ojos tristes y apagados del domingo en la mañana, cuando la fuimos a ver, antes tan risueños, a pesar de los golpes de su propia vida. Pienso en su proverbial saludo “…aquí en la lucha…que es mucha…pero que chucha...”.


Pienso en que la vida es nada...pienso que la vida es todo...hoy está uno bien y mañana, pa´los tigres…paro de pensar, me pongo más triste...y sigo pensando. Pienso que mejor me paro de la cama y me pongo a hacer ejercicios para bajar la barriga, que esta música de Maná, no sirve para hacer ejercicios, pero también, me pongo a pensar que, se vería "focop" a esta hora encender, aunque sea bajito, un merengazo ochentero que me suba el ánimo. Pienso, que no encuentro el cd de rock en español, que seguro el M. se lo llevó con disimulo y no me di ni cuenta, ¡que conga! Pienso que la próxima vez que me suba en su carro (el de M.), le voy a sustraer yo (no robar, ni hurtar…sólo sustraer, técnicamente, apropiarme indebidamente, para mi futuro uso) un cd buenísimo que no me quiso prestar y que tenía canciones casi olvidadas de Blades y "la Rosa de Los vientos".


Pienso que estos ejercicios, que ahora se llaman dizque “pilates” y que eran los mismos que yo hacía en la primaria, me cabrean y que mejor me pongo a leer otra vez la bendita novela de Laura Restrepo.


Y se me pasan las horas. Y los perros de la vecina empiezan a ladrar. Y la gata se asusta y me mira con esos ojos tan sabios, tan bellos…como aquellos ojos de mirada serena... Y yo enciendo todas las luces de afuera y me asomo, y al único que siento, orondo, como siempre es al miedo, dueño y señor de mi vida. Miedo al ladrón-violador-psicópata, miedo al hombre del petate, el miedo a los vampiros, el miedo al chivato, el miedo a la silampa, el miedo atroz a los secuestradores de niños, el miedo a las arañas, el miedo a los duendes, el miedo a las cucarachas, a la tulivieja, el miedo a la guerra nuclear, bacteriológica o del tipo que sea, el miedo a quedarme limpia (sin plata), el miedo a la soledad, el miedo a todo. El miedo, ese si, allí siempre, incondicional compañero, novio, amante maldito... y de la nada, suena mi celular anunciándome que son las 4 de un nuevo día…y afuera, oscuridad, perros ladrando y más nada...


No he pegado los ojos en toda la noche. Ahora en la oficina no me puedo concentrar. Ni una pinche nota invitando a una próxima reunión me sale bien, ya llevo 2 cafés...pero es por el gusto.Siento que nada tiene sentido.


Mi vida se sumerge inexorablemente en la mediocridad...no voy para ningún lado...no hay nada firme, ni seguro.


Ayer en la tarde, domingo hermoso, domingo con lluvia y con sol...como suelen ser los días preciosos de Panamá. Arriba del cerro, a 21 ° C increíbles, en un Panamá de 38 °C a la sombra.... con el bajareque y las gotitas de lluvia erizándome la piel. Respirando el aire del Cerro Campana y mirando el océano Pacífico, por un lado y las montañas aledañas, por el otro. Cerro Trinidad...el Picacho...a lo lejos Punta Chame, nos bajamos del carro y las nubes nos atraviesan. Los niños ríen, mi hijo mayor y su novia se besan, me sentí tan bien...tan libre. Hoy es otra cosa. Hoy el espejo me devuelve una imagen triste, ojerosa, cobarde y apaleada.


El miedo sigue allí, no se ha ido. Está más vivo que nunca. Yo pensaba que al sacarlo a él de mi vida, con su carga de reproches, sus eternas caras largas y sus carencias emocionales, las cosas iban a mejorar, pero no es así...es más en algunas cosas siento que estoy peor que antes. No creo que mi estado anímico de hoy tenga que ver con él...aunque no estoy 100 % segura de ello, creo haber superado el desamor pasado...esto tiene que ver con mi cumpleaños próximo... ¡Es terrible llegar a 40!


No es lo mismo cumplir 40, que cumplir 15 (la edad de las ilusiones, la primavera...etc.), o mejor aún, los 18 (cédula de identidad...¡¡¡ weeee por fin soy grandeee!!!), los desabridos 20, me vale todo...los 30, lo máximo, hmmmm sexy girl...pero a los 40 aun no les encuentro el feeling...esa vaina de señora de las cuatro décadas de Ricardo Arjona, en lugar de gustarme me emputa soberanamente...sobre todo por las analogías sorprendentes (...y esa grasa abdominal que los aeróbicos no pueden borrar...) chuzo...odio esa parte de la canción...el resto no está mal (de hecho me encanta la parte de: "...póngale vida a los años")...pero esa parte de la grasa abdominal la odio con todas mis fuerzas...


Otras veces me he sentido igual y ya conozco esto, siempre me pasa cuando voy a cumplir años...es estúpido, pero siempre me pasa, siempre. Siempre, lo que pasa es que nunca armé berrinche por eso. Ahora, con esto de sacar afuera los pensamientos negativos y liberarse, bueno, eso es otra cosa... repito, nunca me gustó cumplir años, es más, como el Grinch que odia la navidad…yo odio cumplir años.Cuando estaba chica, una de las pocas cosas que con cariño recuerdo de los cumpleaños, eran los dulces de coco o los volteados de piña que mi tía Xenia me hacía. Hablando de eso, voy a hablar con ella para regalarme yo misma, 2 dulces esta vez: uno de piña y el otro de coco. Lo único, es que le voy a decir que me los haga chiquitos, por eso de la pinche grasa abdominal...


Hubo otro cumpleaños mío, por allá por los noventa donde mis amigos E. y M., invitaron también a L. y me llevaron a un bar que se llamaba El Bar, recuerdo que esa noche tocaba el grupo de Rómulo Castro y cantaba Luis Arteaga. Hasta el "Feliz cumpleaños" me cantó la orquesta. Cantamos, bailamos y nos pegamos una borrachera increíble, la pasamos del carajo. Ese cumpleaños me encantó mucho. La verdad sea dicha, más que por el cumpleaños, por la compañía de 3 de mis mejores amigos.


El cumpleaños del año pasado, no estubo tampoco mal. Ya habían inventado el karaoke y atormentamos a los vecinos hasta entrada la madrugada...tal vez estaba eufórica porque fueron mis últimos treinta y tantos...


Odio esta “alelazón” que me entra cuando voy a cumplir años. La sensibilidad siempre a flor de piel. Encima, este cabrón resfriado, luego me viene la regla, me duele todo, la alergia de la mañana, la estornudadera y consecuentemente la emputazón hasta por respirar.¡


Qué ganas más grandes de salir corriendo y perderme en un monte lejano de todo!, o bien de irme, como en la canción de Cienfue "montaña arriba"...pa' ta más cerquita del cielo...¿el cielo? qué es eso...¿existe el cielo? No como bóveda celeste, o como hogar de Papa Dios...¿existe el cielo? como estado placentero de felicidad total...ahora que lo pienso...yo nunca me he sentido "en el cielo", total y plenamente. Por supuesto que he sido feliz, pero así “super felicísisisisima” "en el cielo", como que no, ni siquiera en "aquellos momentos" en que uno viene de lo más inspirada, bien sea luego, o en pleno detalle del acto amatorio y le dice al otro fulano en cuestión: "ay papito estoy en el cielo...", mentirosa, mentirosa...definitivamente que mentirosa y encima, “vale cebo”pero si, así mismito es: aunque me he sentido BIEN, SI, muchas veces; SUPER BIEN, SI, otras pocas...ESPECTACULAR, contadas veces...pero EN EL CIELO...en el cielo, papito...nunca...todavía.


Yo se que todo el mundo se pone viejo y parecerá una estupidez, pero no es el asunto de ponerse viejo por ponerse viejo...si no, eso de sentir que el tiempo pasa y uno como que no encaja en el mundo...uno se pregunta bueno, estoy aquí y ¿esto es todo??? ¿Es acaso Parir hijos? los que a la larga son solamente eso: hijos, humanitos hermosos, feos, brutos, inteligentes, buenos, cabroncitos, trabajadores o vagos. Humanitos imperfectos, como la madre, no clones de la madre. Humanitos independientes, con ideas, sueños y ganas individuales, no apéndices propios. ¿Es acaso amar a hombres de quienes uno siempre termina hastiada?, ¿eso es la vida?...levantarse, ir al baño, comer, tomar agua, ponerse cremita en la cara para evitar las arrugas. ¿Es trabajar, para no morirse de hambre, para tener una casita propia, con un jardín bonito y un bohio con barbacoa atrás, tener un carrito decente e irse para "los yunaites" de vez en cuando, trabajar para poner a los chicos en un colegio "yeye" donde tengan amigos yeyes, que tengan padres yeyes, etc. etc.? es depilarse las piernas, no morderse las uñas, convertirse en cómplice de eso que mi hijo O. tan atinadamente llama "el amariconamiento social", es leer vainas que muestran realidades distintas o parecidas a las propias, es escribir vainas, por el puro placer de saberse creador de algo, es fingir que uno es feliz y optimista, fingir que uno ama, fingir que uno cree en Dios, porque ser ateo es "focop", es fingir que uno se preocupa por los demás, cuando en el fondo no dejamos de ser unos egoístas de mierda, es fingir, fingir, y seguir fingiendo, para que los demás piensen que uno es una buena persona...y al final no estar solo, a final de cuentas a eso se reduce todo, por el bendito sentido de pertenencia social. Es mirarse por dentro y concluir que aunque uno esté acompañado, más solo o sola no se puede estar. Es sentirse solitaria y cobarde. Si, cobarde por no atreverse a colgar los guantes y mandar para el carajo todo y a todos….SOLITARIA Y COBARDE: una pésima combinación.


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11:28 am


Se me compone un poco el día...
Con tanto moqueamiento, ojo rojo, nariz irritada y una mudez inusual de mi parte. Mi compañero de cubículo me dice, “andáte” (el es nica de nacimiento así que él habla así: “andáte”) a la clínica de aquí al frente y “atendéte” (otra vez ese acento tan padre y tan poco pana) esa gripa...


Bonita, “acordáte” que el viernes al medio día eres mía (¿?) yo ¿what? ...aviso con tiempo para que no te vayás a almorzar con más nadie...imagino que con tantos admiradores que “tenés”, bonita, mejor aviso a tiempo....por lo de tu cumpleaños, como cae domingo y no vas a estar acá en la oficina....


...¿? ¿admiradores?...¿estará “fumao” el fulano éste?...¡plop!...pero ciertamente el tipo me alegró el día...buen tipo el E., aún no puedo llamarlo amigo...tengo menos de un año de tratarlo y yo en esa vaina de amistad, soy radical...amigos: los de antes, los de siempre...los nuevos, es posible, hmmmm...sólo después de muchas cagadas compartidas. Aunque con el E., ya hemos compartido un par de cagadas laborales, él está súper agradecido conmigo, porque en su pasado cumpleaños, le armé una rumba que todavía hace historia en mi oficina…buen tipo el E.


Lo cierto es que ya tengo planes para el viernes 4 de diciembre del 2009, al medio día...es decir, desde dos días antes de mi cumpleaños: Me voy a almorzar con E., o sea que ya voy avanzando. De no tener planes concretos para mi cumpleaños, a tener vísperas patronales (pre-cumpleaños) y todo....jajajaja.. hmmmm, como que se está enderezando la cosa....

jueves, 19 de noviembre de 2009

Canción de Magalena


Estoy segura que nunca supiste cuanto te quería,
ni lo importante que para mi era tu presencia.
Estoy segura que nunca reparaste en ello
Para ti, nada más allá de ti, tenía sentido.

Contigo aprendí que el lóbulo de mi oreja
rozado por tu lengua, despertaba al resto.
Tu me enseñaste que “Hotel California”
Más que una canción o un lugar, era un estado mental.

Yo te oia…te oia y creia embobada tus mentiras hermosas
Tu eras mi Cristo desde el inicio de los tiempos
Y al final…yo siempre, una Magdalena, sin redimir

Tu eras mi Cristo desde el principio de los tiempos
Y al final…yo siempre, yo siempre…tu puta Magdalena, sin redimir

Durante mucho tiempo, siempre fui una niña boba,
Llevando a cuesta, mis pecados y los tuyos también
Crecía incluso, disculpando tus flaquezas
Enferma del alma, y a cambio de tus besos, eso era mi deber.

El tiempo pasaba y yo te seguía queriendo,
esperando el milagro, que nunca llegó
Hoy, asqueada de todo, sin ganas, sin alma y sin vida decido,
que mi tiempo de borrego ya pasó.

Hoy, asqueada, sin ganas, sin alma y sin vida decido,
que mi tiempo de borrego ya pasó

Y ….Yo te oia…te oia y creia embobada tus mentiras hermosas
Tu eras mi Cristo desde el inicio de los tiempos
Y al final…yo siempre, una Magdalena, sin redimir

Tu eras mi Cristo desde el principio de los tiempos
Y al final…yo siempre, yo siempre…tu puta Magdalena, sin redimir


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Nota de la autora: No se si esto es una canción o un poema...o tal vez no sea ninguna de las dos cosas o tal vez las dos cosas...sin embargo, me gustaría "musicalizarlo"...no se si se dice así, es posible que quedara sólida una balada rockera...los que aman la música y las letras saben que muchísimas canciones, no son más que poemas con voz...

jueves, 12 de noviembre de 2009

Poesía para Anita


Qué haces? Escribo.
¿Qué escribes? Poesía.
¿Qué es poesía? Algo lindo.
¿Algo lindo? En serio, mamita, ¿qué es poesía?

¿Qué es poesía?
Me pregunta una chicuela, un duende, un rayo de sol.
¿Qué es poesía? repite Anita, necia, risueña y peligrosa.
¿Qué es poesía? neuronas trabajando…corazón abierto.
¿Qué es poesía? te replico, chiquita de mi alma, así:
Poesía son tus ojos de noche sin estrellas.
Poesía es tu pelo salvaje, como el Caribe que adoro.
Poesía es la confidencia dormida, que sale a flote por el vino.
Poesía es el roce cobarde de unos labios.
Poesía es el beso que se quedó inconcluso desde la infancia.
Poesía es la zafra, el machete del niño sin escuela.
Poesía es la patria otrora liberada, hoy presa de fenicios sin escrúpulos.
Poesía es educación, salud y futuro.
Poesía es la válvula que abre el torrente lacrimal de una madre que se sueña poeta.
Poesía es el alfa y la omega de todo.
Poesía, mi Anita, eres tu.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Vamos a hacer


Te voy a dejar hacer, por vez primera.

Mientras yo me pierdo, no se hasta cuando, en tus pupilas claras.

Preferiré eso, a luchar contracorriente;

asumiré dispuesta la dulce tortura de tus labios

y sonreiremos.


Me vas a dejar hacer,una o mil veces, otra vez; y
disfrutarás cada segundo de mi entrega,

Sacaremos a flote ganas dormidas

nos beberemos hasta la última gota de este amor insurrecto que nos alegra la vida;

Y sonreiremos


Vamos a hacer, los dos, eso es seguro.

Está escrito en piedra desde el inicio de los tiempos.

Yo te daré las pecas de mi espalda para que las cuentes.

Tu me darás la cicatriz en la barbilla para sanarla con mi lengua,

Y sonreiremos.


Y así, haciendo, cuando ya sea costumbre,

escribiré una historia, sencilla o larga,

tu te bañarás en mis fuentes, mis ríos y mis mares

yo soñaré desnuda sobre tu pecho solidario,

Y sonreiremos.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Este amor


Este amor que llena mi morral de exploradora empedernida,
con el que recorro tus cañadas, escalo tus montes y desciendo a las cavernas de tu alma.
Es un amor un bien extraño, desquiciante, diferente.
Es desprendido, aventurero, nómada y divertido.

Este amor que cargo encima,
en mi mis riñones, mi estómago y en mi ser;
que se me sale por los poros y revienta mis neuronas.
Nada tiene que ver, con frágiles ataduras de género, ni tampoco con citas bíblicas, ni contratos legales.

Este amor que taladra mis ganas de pantera indómita,
es desgreñado y loco, como mi pelo mojado por la lluvia,
es andariego como mi alma errante, de mujer-niña enamorada de la vida
es contagioso como la risa del infante ingenuo y bueno.

Este amor que me hace bruja, hechicera y demonio,
me convierte en musa, profeta, borracha y poeta.
Este amor que me emboba, que me llena de ganas, de proyectos, me transforma;
pero que no me hace ¡óyelo bien! luego no te quejes,
en la dama perfecta, que para ti, soñó tu madre…

miércoles, 7 de octubre de 2009

Las pruebas auto impuestas. Parte I. Cerrando círculos.


He llegado al punto en que estoy aburrida, necesito hacer algo diferente. No se si sea bueno ser tan inconforme, tan inquieta, tan “patiperra”. Se supone que voy a cumplir 40 y que ya no debo andar errante, cambiando de rumbo tan drásticamente, o bien, como dice mi madre, debo dejar de ser “como bandeja de quequi en toldo típico.”


No me gustan las novelas de Pablo Coelho, es un hecho, he leído varias cosas suyas; y cada una me gusta menos que la otra, lo único interesante que he encontrado en sus escritos es el asunto ese de la necesidad de “cerrar círculos”, de clausurar etapas. Creo que mi momento de cerrar el círculo actual en el que me encuentro se está acercando.


Uno debe amar apasionadamente lo que hace; y yo, aunque le meta empeño a este asunto de ser una eficiente empleada pública, no le encuentro el “feeling” al asunto. Todavía me desquicia el sistema. Me harta la burocracia innecesaria, el temor imperante a los superiores que se confunde con el respeto, tantas taras del sistema, que hacen que pretender trabajar en la administración pública sea una experiencia muchas veces traumática e insatisfactoria. En esencia, casi transcurre un año aquí y sigo sintiéndome ajena a este mundo.

He conocido gente maravillosa, me he capacitado y mi hoja de vida ha crecido. He adquirido una cierta estabilidad emocional y económica; pero al mirar dentro de mi, me siento incompleta, en gran medida vacía, triste y desmotivada. Madrugo a diario, regreso en la noche a casa; casi no veo a mis hijos. La culpa me mata. La paga, si bien no es mala, tampoco es espectacular, como para justificar un sacrificio tan grande en la calidad de vida de mi familia.

En ese martirio de Tántalo me encuentro: cuando por fin espero llegar a un punto de mi existencia donde se supone que voy a ser feliz, aparece algo que me agrada más y que me llama y tengo que alcanzarlo. Levantar anclas y partir del muelle, hacia el mar abierto, hacia lo desconocido, lo nuevo. Parece que eso se ha hecho una constante en mi vida.

No se que insano placer al cambio me mueve. Es posible que las clases de mi profesor de filosofía de secundaria sobre el “panta rei”, el todo cambia, de Heráclito de Efeso se quedaran más grabados en mi subconsciente de lo que yo misma creía. No se, pero parece que verdaderamente es así.

Hoy he decidido darle forma a una idea que tengo desde hace rato; y es que voy a dejar mi empleo, porque necesito, quiero, DESEO, hacer lo que mi corazón me dice.

He decidido que a partir del mes de enero próximo yo seré mi propia jefa. Esta vez será por decisión propia; y no porque haya quedado cesante. Voy a litigar como abogada, en causas privadas. Espero a mediano plazo montar mi empresa jurídica, ser escritora de verdad, hacerme un nombre, agarrar una maestría en mediación, ser profesora de derecho en una universidad y porqué no, poder incursionar en la política criolla de mi patria.

Me muero de ganas de regresar a los tribunales, al día a día de las Escrituras Públicas, al Registro Público, al mundo del catastro, de las marcas y los litigios en general. Nada me hará más feliz que asistir a audiencias (laborales, familiares, penales, civiles, etc.), redactar demandas, memoriales, y volver a todo ese papeleo que es intrínseco a los abogados. A “pelear” con los que hacen del atraso un arte; a los pleitos ajenos, tramitados como si fueran de uno; en fin a hacer lo que me gusta y que ahora, por razón de mi posición actual en la Procuraduría del Estado, no puedo, ni debo hacer; y me da rabia, me parece injusto, pero las leyes hay que cumplirlas, y ni modo, he decidido irme.

No me voy para un gran bufete de la capital a tramitar sociedades off shore (aunque espero pronto estar haciéndolo por motu propio). No tengo plata para poner un gran bufete. No tengo plata para mandar a hacer una página web sofisticada. Ni plata para comprarme un BMW que grite a los cuatro vientos un falso estatus de abogada privilegiada. Lo que si tengo es un pequeño espacio en mi casa que será la oficina, una también pequeña, pero muy completa biblioteca jurídica, la pc de mi casa, un celular (normal, barato, no un Blackberry) y un montón muy grande de ideas, mucha experiencia en el campo legal ganada a fuerza de lecturas prolongadas, sudor y lágrimas; y finalmente: ganas…MUCHAS GANAS, unidas a un montón de sueños de hacer una empresa propia, haciendo lo que amo: defender causas ajenas y ayudar a la gente a resolver sus problemas, y claro, obviamente, no soy tan irresponsable, algunos ahorros para palear los tiempos malos del inicio. Esas son mis principales herramientas para lanzarme a un mundo nuevo.

Lo cierto es que mis inquietudes y deseos de emprender por mi cuenta, son muy grandes. Las he postergado en otras ocasiones por el miedo a salir de mi zona de confort, por una realidad socioeconómica no muy buena en algunas etapas recientes; porque la “vaina ´ta dura en Panamá” y en el mundo; en fin si no era una cosa, era otra.

En un par de días, voy a informarle a ese gran hombre que es mi jefe y uno de mis amigos más queridos, que a partir de un par de meses ya no podrá contar más conmigo como trabajadora.

Posiblemente a él eso no le guste mucho. Él piensa y me lo ha dicho muchas veces, que yo puedo hacer carrera aquí. Yo pienso de otra forma. Lo cierto es que sé, con esa certeza tan grande que tengo sobre su amistad y por ese apoyo desinteresado que me dado siempre, que al final va a entender que él, AL IGUAL QUE YO, sólo somos felices cuando disfrutamos y le ponemos el corazón, el cerebro y todo nuestro ser a lo que hacemos.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

...porque lo bailado, a mi tampoco, nadie me lo quita.


Este blog: Mi espacio irreverente y el facebook son el mayor aliciente que he encontrado para escribir. En este último, sobre todo uno se encuentra cada rareza. En su momento eran las galletas chinas, el tarot, el trébol, el duende, la bruja y toda esa parafernalia adivinadora; ahora aparecen las “Rules” del Código Femenino, que me matan de risa cada vez que abro la aplicación para ver con que locura pseudo feminista nueva se aparecen.


En esa misma línea me encuentro con notas cargadas de sensibilidad, sabiduría e intereses comunes. Me halaga que chicas tan inteligentes como Mery, Karina, Kafda, Iso, Delia, Tiby e Idalia, entre otras, me etiqueten; lo cual permite disfrutar de notas super interesantes, que me alegran la vida, porque siento que más allá de las diferencias cronológicas, sociales o intelectuales, todas tenemos en común que vamos en la misma senda, la misma que es común a nuestro género.


Todas tenemos la misma historia, reza un dicho…yo espero que no…mi historia personal no ha sido precisamente un lecho de rosas. La vida ha sido dura, pero no me quejo más que de mi cobardía en algunas etapas y de la falta de oportunidades reales, en otras. No creo ser un buen ejemplo de lo que debe hacerse y lograrse con la vida, aunque puede que otras historias sean más tenebrosas que la mía. Ahora bien, todo es cuestión del cristal con que se mire todo.


Lo que si es cierto es que cuando leo a mis amigas del ciberespacio y cuando comparto con las de carne y hueso, concluyo que definitivamente somos todas tan parecidas. Que aunque tanto se hable en contra del feminismo, la mayoría de las veces (aunque no lo aceptamos abiertamente), vivimos quejándonos de nuestra condición, aspiramos mayores oportunidades, en consecuencia compartimos en gran medida el credo feminista.A todas nos aquejan los mismos miedos ¿habrá alguna mujer que no se haya cuestionado sobre lo correcto o no de temas tan controvertidos como el aborto?, ¿habrá alguna mujer que no haya temido al violador furtivo que se esconde en las sombras?, ¿habrá alguna mujer que no le moleste algo de su aspecto físico? No creo que exista una sola mujer en el planeta que no haya pensado sobre estos temas. Esos temas si nos unen a todas.Yo espero con ilusión el día en que mi hija, la Anita de mis amores, pueda lograr hacer en esta vida lo que a bien tenga, sin que sus aspiraciones se vean condicionadas a su género. Yo sueño con el día en que la TV muestre los logros de mujeres de carne y hueso, de la vida real; blancas, negras, indias, gordas y flacas, sin que su desempeño profesional se vea equiparado con su aspecto físico. Yo sueño con el día en que las mujeres de este Panamá y del mundo, seamos algo más que un pedazo de carne en venta al mejor postor. Yo sueño con el día que en que las marcas de cerveza y otros productos encuentren otra forma más original para publicitar sus productos, más allá de mostrar imágenes de muchachitas semidesnudas.


Se que a la larga es sólo un sueño, pues la mayoría de las veces, por inmadurez, desconocimiento; o bien porque no nos queda otra opción, andamos por la vida como digo yo “alegres de ser carne de caperucita” …disponibles para ser comida de un solo bocado por el lobo feroz. No, no quiero ser moralista…daría tremenda risa que precisamente esta “neo lesseferista en potencia” lo fuera…no tengo nada contra los hombres. Al contrario, son criaturas maravillosas, insustituibles y complejas. Tan necesarias como nosotras, ni un poco más o menos.


Lo que en realidad me molesta es ese necio afán de autoflagelación, en el que la mayoría de las veces, las mujeres incurrimos. Esa mala manía de estar dando explicaciones siempre de conducta, ese aceptar comportarnos como ciudadanas de segunda categoría, ese decir que somos imperfectas porque amamos y perdonamos.En este punto, puede ser que yo esté equivocada.


Yo no se si eso sea bobería, torpeza o debilidad, yo simplemente creo que la naturaleza sabiamente nos dotó de las dosis exactas de sensibilidad y fuerza que permiten que el mundo gire y evolucione.A mi no me importa que me llamen boba por haber amado sin medida, ni por caerme o levantarme tantas veces. A mi no me importa que haya más de uno que se solazará pensando que me dejó con el corazón partío…realmente no me importa, porque a mi me quedó la dulzura del momento, unos hijos maravillosos que llenan mi vida, el recuerdo imperecedero del instante feliz y la esperanza de que algo mejor vendrá en el futuro.


A final de cuenta lo que cuenta es que “…lo bailado, a MI TAMPOCO, nadie me lo quita…”

lunes, 14 de septiembre de 2009

Resaca





Hay días en los que es tan difícil ser. Apenas se abren los ojos; y allí está: la cortina desteñida de la ventana. Nada tiene que ver con que sea lunes, martes, miércoles o domingo…Ni tampoco con que la soledad y el chadornay últimamente se hayan vuelto mis inseparables compinches.


Definitivamente que hay días en los que es tan difícil ser. Se miran las noticias y no se encuentra nada que valga la pena…nada original, lo mismo de siempre: balaceras, contaminación, corrupción, incesto, necrofilia, violencia e intolerancia…Todo pierde el sentido lógico. Tal parece que los malos terminan siempre ganando. Tal parece que los buenos están a punto de extinguirse.


La única certeza es el aumento inexorable de los que nada les importa: el niño mimado, el hombre masa…¡ese si que pulula “feliz” en la ignorancia!


Hay días en los que es tan difícil ser. Una escucha la radio y con rabia descubre que los, otrora himnos de amor, cantos de rebeldía. Hitos que marcaron épocas; que derrumbaron muros, criticaron sistemas educativos, ahora son sólo canciones viejas…clásicos. Mueran Pink Floyd, El Che y la Plaza Tian´anmen.

La consigna es venta. Cumplir la cuota de consumo. No apartarse de la línea base. Poco importa el arte, las flores, los colores, ¿imaginación? ¿eso con qué se come?. Hay que seguir rotando los engranajes. Desempeñar a cabalidad su estatus alfa, beta, gamma o épsilon. Desde que el mundo es mundo, así es ¿porqué habría de ser diferente?.


El mismo cielo, el mismo mar…el mismo gato interesado, que sólo me ama porque le alimento… la misma taza de café, con su mancha perpetua de lápiz labial. La zona del Canal de Ascanio y Polidoro, que sólo revirtió a los millonarios de mi patria. Los mismos libros, las mismas leyes, la misma cara estúpida y ojerosa reflejada en el espejo del botiquín del baño.


A veces es necesario que definitivamente una siga durmiendo hasta darle la vuelta al reloj y despertarse, fresca, radiante y feliz, al otro día, para que esta presencia extraña y criticona, no atormente a los otros, ¡a los cuerdos!. Eso sí, por supuesto, se sobreentiende, que también, habría que despertarse con el mágico prisma de la perpetua imbécil en la mirada, ese que transforma la realidad, que le permite al mundo y a una misma creer que se VIVE, que se SIENTE, que se ES algo diferente o especial.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Administrando proyectos


Hace menos de tres meses caí, por esas vueltas extrañas que da la vida, en un mundo diferente a lo que había sido mi realidad cotidiana. Atrás quedaron los expedientes, las diligencias judiciales, las visitas a los juzgados y los temas jurídicos que en gran medida me apasionan.

Por intersección de quien fuera mi jefe, pasé a formar parte del equipo de la Coordinación de Proyectos del Área Judicial de la institución para la cual trabajo.

No puedo negar que pasé un período de adaptación difícil, pues por mi falta de formación técnica en el área administrativa, varias veces pasé el Niagara en bicicleta tratando de hacer correctamente algunas labores propias de mi nuevo puesto.

Encima, caigo de sopetón, sin paracaídas, en un equipo que ya venía trabajando junto desde hacía un rato; y aunque recibí en la mayoría de los casos un cálido recibimiento y un apoyo incondicional; no faltó a quien no le hiciera gracia mi presencia y tratara de practicar a mi costa, el arte, de lo que en buen panameño se conoce como “serruchar el piso”.

Lo cierto es que más allá de diferencias personales, lo que más difícil hizo mi adaptación a ese tenebroso mundo, fue prácticamente el total desconocimiento que yo tenía de la actividad que se conoce como administración de proyectos, la cual tiene una jerga que sólo los que están metidos en el meollo del asunto entienden. Yo me cortaba las venas cuando escuchaba hablar de “muestras de interés”, “insumos”, “líneas base”, “sinergias”, “términos de referencia”, “plan operativo anual”, “componentes”, etc…y así cosas por el estilo.

Los proyectos en los que trabajo, por ser desarrollado por una entidad estatal, tienen un contenido social. Son financiados, en gran medida, por organismos de cooperación internacional, aunque el Estado Panameño contribuye significativamente en el desarrollo exitoso de los mismos, aportando el recurso humano y muchas veces también parte del financiero.

En estos proyectos, la ganancia mayor supone la implementación de productos que afectan positivamente a la comunidad. Por ejemplo la construcción de un centro de atención a las víctimas de violencia de género; o el diseño de un sistema de registro de expedientes para hacer más efectivo el manejo y trámite de los mismos en despachos judiciales. Acá la ganancia, más que en dólares, se mide en alcance social de los resultados. Más que ganar plata, uno logra la satisfacción del saber que uno formó parte de acciones que le pueden cambiar la vida a alguien, es decir, que hay una posibilidad de trascendencia increíble; y eso me encanta y me motiva a esforzarme para lograr hacer las cosas bien.

En ese afán de superación y en el deseo de meterme de lleno, en este mundo de los proyectos, tuve la suerte de poder asistir a un curso, patrocinado por un organismo internacional, pero dictado en Panamá por la empresa ADR, donde un señor fenomenal que se llama Alberto López, un argentino genial y de una calidad humana excepcional, desmenuza con una paciencia infinita y una pedagogía envidiable los fundamentos del arte o la ciencia de la administración de proyectos.

¡Por fin los cuadritos y garabatos del Microsoft project empezaron a tener sentido! ¡Al fin supe lo de la importancia de la bendita línea base esa de la que se habla tanto en mi oficina!, pero también entendí muchas cosas que me dejaron pensando tanto: como es el caso de la facilidad con que uno muchas veces se lanza a aventuras (o proyectos) sin prevenir los riesgos que entraña dicha actividad. En ese punto, bien pudiera razonar que si se trata de proyectos estructurales, de diseño, o de la obra que sea, una falencia de este tipo supone posiblemente el fracaso del proyecto, o bien un aumento considerable en tiempo y costo. Pero ¿que pasa, cuando lo anterior, es decir la imprevisión de riesgos posibles, ocurre en el ámbito individual de cada ser humano? pues ni más ni menos, que nos estrellamos estrepitosamente contra la cruda realidad y no logramos la meta personal prevista.

¿Qué pasa cuando pretendemos vender una idea que a nosotros, entes creativos, espontáneos, nos parece maravillosa, a un tercero, con una personalidad enfocada hacia procesos?, pues que posiblemente nuestro enfoque de la idea, tal vez le parezca a ese señor una soberana estupidez y una pérdida de tiempo. ¿No pasa lo mismo acaso, cuando nuestra sensible media naranja, nos cataloga como trogloditas energúmenos a la enésima potencia, cuando criticamos ese afán de adornarlo todo y de dar tantas vueltas que tienen algunos seres con una personalidad enfocada hacia las personas, distinta de la nuestra, típica de las personas de acción?. La situación es idéntica: hay que conocer a quien le vamos a “vender” una idea. No se trata igual a Indiana Jones, que a Picasso…No es lo mismo tener de cliente a la Madre Teresa, que a Bill Gates, cosas elementales, pero que constituyen errores constantes en las relaciones interpersonales.

Todo eso lo aprendí con Alberto y muchísimas cosas más. La más importante, una que estoy segura, él descubrió hace tiempo, pero que yo recién capto y es que “el mejor proyecto para administrar o dirigir es el de la existencia personal”.

lunes, 24 de agosto de 2009

La otra (cuento)


La imagen de una chica triste paseando un perro insignificante, al medio día, me inspiró esto:



Yo soy la otra. La que con caricias y esencias perfumadas, reafirma tu hombría decadente.
La misma que te sangra cual Lilith, los bolsillos, mientras te hace creer que es dichosa en el mundo juergas alcohol, “amor”, sexo y cosas decadentes al que inexorablemente me sometes, sin preguntar si estoy de acuerdo o no, cuando las presiones cotidianas te abruman, cada cierto tiempo.


Yo soy la otra, la que ya no plancha tu ropa, ni limpia tus miserias domésticas, la que ya no prepara tus meriendas, ni te obliga a tomar vitaminas. Soy solamente, la que te saca las espinillas de la espalda, la que te corta las uñas de los pies y los vellos de tus axilas, la que amasa tu cuerpo estresado y recorre tu nuca, tu espalda, todo tu, con besos de sal y de miel.


Yo soy la otra, la sin nombre, la que nadie de tu congregación religiosa, ni de la asociación de empresarios , ni los miembros del club social, conoce; a menos, que a la vez se trate de alguien que, también, sea un compinche. Uno de esos mismos tipejos que invitas a las reuniones, donde todo se vale y donde todo lo que pasa en ellas, en ellas se queda. Reuniones que organizas muy discreta y eficientemente; y de las que al final, sólo me queda el recuerdo borroso alcoholizado, de una visión de lenguas rojas y colmillos afilados dentro de la boca que esos mismos compinches me muestran, cuando das la vuelta, para manosear, frente a ellos, mi trasero de 17 años.


Yo soy la otra, la que pudiendo ser tu hija, jamás te ha mirado como a un padre.

Yo soy la otra, esa flor, otrora mustia, ahora cínica, trasplantada del campo a la ciudad, desde hace ya más de 5 años. Los mismos 5 años que hacen ya, desde que tu señora esposa me sacó de un monte lejano y perdido. Ese lugar de penurias, hambres y tristezas de cuyo nombre, yo tampoco quiero acordarme, dizque con la misión sagrada de cuidar a tus hijos, con la promesa incumplida de mandarme a la escuela y pagarme, lo que a mis oídos, en ese entonces, sonaba como muchísima plata, a cambio de que yo fuera la “asistente doméstica” de tu hogar, como bien, solía llamarme ella misma, muy oronda, frente a los otros, en esos arranques de solidaridad con la causa de los oprimidos, de los que, con cierta periodicidad, hacia gala tu señora esposa, ante Dios y los hombres…


Yo soy la otra, la presea sin alma, “tu amor”, la que dejó, en el cuartucho de la trastienda de tu casa, cubil de servidumbre, en ejercicio de tu indubitable derecho de pernada, su inocencia de cholita interiorana, desarraigada del terruño paterno. Esa misma cholita que olvidó sus sueños burgueses de decencia y de vida digna, junto al calzón barato que manchado de la sangre del virgo infantil todavía, fue desechado al basurero, luego de un baño interminable, donde casi me arranco la piel, tratando de quitarme una película de suciedad que desde ese entonces se adhirió a mi epidermis y que ni los jabones, ni los costosos productos de belleza que uso ahora, logran quitar.


¿Recuerdas acaso tu ese fin de semana de pesadilla en el que nos quedamos solos en tu casa y en el que, niña de 12 años, descendí a abismos oscuros insondables de la personalidad humana, donde aprendí, de ti, buen maestro, que placer, sadismo, “amor” y muerte pueden ser la misma cosa?. Ese mismo fin de semana en el que tus hijos se fueron de paseo, con la abuela materna, mientras tu señora esposa ante Dios y los hombres, viajaba a Cali, Colombia, con su tropel de amigas estiradas, corriendo en pos de las maravillas y quimeras achacadas al nuevo y por cierto, muy guapo, según se ve en las revistas de moda, cirujano plástico de moda, en la misma época en que, la pobre, tratando obsesivamente de mantener la frescura de sus formas, procuraba infructuosamente robarle años al calendario, adusto tirano, señor del tiempo, ilusamente convencida que tu desinterés sexual hacia ella se curaría afinando su cintura y contrariando la acción ejercida por la fuerza de gravedad sobre los caídos senos que amamantaron a tus hijos.


Yo soy la otra, la que pasea por aceras solitarias y edificios elegantemente discretos, un poodle malhumorado, ese perrillo imbécil, sin personalidad, comprado por ti, en ese afán culpable, de proveerme de un compañero inocuo, que me acompaña en esas horas muertas, en que tu trabajas y compartes con los tuyos; y en los que yo no tengo mayor ocupación que ir al gimnasio, al salón de belleza o a gastar en las boutiques, la generosa mesada semanal que religiosamente recibo, desde que me convertí en tu juguete, tu más costosa pieza de colección.


Yo soy la otra, la que no te convirtió en hombre. La que, esterilizada prematuramente, por un médico matarife, no tendrá hijos, pues así lo decidiste, la que no surcará contigo mares, más allá que los de la lujuria, la que no plantará flores en ningún jardín, ni te dejará penando por eso que algunos llaman “amor”.


Y finalmente, yo soy la otra, la que se quedó sin esperanzas y la que te dice en esta carta de despedida, llena de falta de ortografía, escrita, un par de segundos después de tomarme este batido de frutas condimentado con una buena carga de arsénico del veneno para ratas, que se cansó de llorar y de esperar a que llegara el día soleado en el que “tu” decidieras, luego de hacer el “amor”, darle un beso en la frente dulcemente antes de echarte a dormir, roncar y despertar al otro día, a mi lado…

miércoles, 19 de agosto de 2009

Mujer de mil rostros





No quiero ser Gorgona resentida,
que convierta en piedra la nobleza de tu alma.
Tampoco estatua de sal, mujer de Lot, mudo testigo,
de la ira, del egoísmo,
de la soberbia divina.


Prefiero ser obrera en el panal de abejas,
guerrillera de batallas inútiles.
Prefiero ser arcángel, bruja y demonio.
Afrodita de ajenas masturbaciones,
pero no, herramienta o testaferro de almas serviles


Puedo ser mujer de mil rostros,
pero de una sola voz.
Soy gorrión y cóndor… alma traslúcida.
No te equivoques conmigo. Te lo advierto,
Porque puedo ser hoguera cálida,
alimentada por la brisa;
o llamarada loca que todo lo arrasa.

lunes, 17 de agosto de 2009

Felicidad, egoísmo y egolatría



Leí esto en un blogg interesantísimo y me llegó tremendamente:

“Hacer un perfil de una misma es como pedirle a alguien que te admira que te describa, nunca dirá algo malo, hacer mi propio perfil es casi lo mismo, soy ególatra, lo admito, sin culpas ni penas”. El destacado es mío.

Me encantó, porque ese espíritu es precisamente lo que yo necesito en los momentos en que estoy “brava conmigo” y a la vez distanciada con un par de personas cercanas e importantes para mí.

Ya basta de sufrimiento, me digo, de si me aceptan o no. Ya basta de pensar sólo en los demás, ya basta de estar en quinto, sexto o séptimo puesto en las prioridades familiares y personales…al final de cuentas haga lo que haga, no fui, ni soy, ni seré nunca la mejor madre, la mejor amante, la mejor trabajadora, la mejor hija, la mejor amiga, la mejor hermana, ni tampoco, la mejor persona, NI LA MEJOR NADA…siempre aparecerá algún “dechado de virtudes”, para quien nunca habré hecho lo suficiente.

Sería maravilloso que lo antes señalado “se me resbalara”, pero no, a la pendeja esta, le sigue doliendo un montón que la etiqueten, que la cataloguen, que la rechacen, que la encasillen y que la traten como al “bicho raro”, poco menos, que como al eslabón perdido de una sub especie del género humano.

Soy consiente de que he cometido errores, pero ¿quién no los ha cometido?. Yo no soy rencorosa, creo que eso es un gran punto a mi favor, por eso no concibo que haya gente que pueda, por años, vivir presa de resentimientos e infelicidad, provocada por acciones pretéritas.
En días como hoy, me cuestiono esa manía mía de mártir…ese afán de sufrimiento y autoflagelación que prácticamente forma parte de mi… que si le importo a alguien, que si no me quieren, que si estoy gorda, que si me voy a morir sola…¡que huevo!, siempre hay una tripa guindando…y al final de cuentas un motivo para no sentirme plena.

Sobre ese punto aterrizo y me digo que si no me quieren…es porque no sembré suficiente cariño…si no me aprecian es porque no aprecié bastante. La vida es causa y efecto. Muchas veces uno cosecha lo que siembra; sin embargo, otras veces hay campos incultos, improductivos, desolados y erosionados, donde no hay buena semilla que crezca.

Tengo que aceptar y validar que tal vez con algunas personas no sembré lo suficiente…no di la cuota apropiada; aunque siempre es posible que tal vez ellas tuvieran sus propios conflictos y no fuera asunto de semillas depositadas, sino del receptáculo, del vivero. Pero ya se acabó, no puedo andar muriéndome por ello, sólo me queda aceptarlo como se aceptan los hechos consumados. Eso es algo que en Derecho se conoce como “cosa juzgada”, que no admite acción o recurso alguno.

El sábado pasado una amiga con quien departía entre música, lágrimas, bromas, confesiones, desencantos, risas y un par de copas de Chadornay: me dijo “…mujer porqué vives martirizándote si tu eres un sol…y tu eres la única que no se da cuenta del brillo de tus rayos…” . Viniendo de alguien que me conoce desde los 5 años, podría haber sido un tremendo piropo y una inyección tremenda a mi maltrecha autoestima…pero, ¿porqué entonces, no me sentí bien?, ¿¿¿¿porque ese sol que otros ven no chamusca mis demonios y los envía al infierno????...pues porque yo misma soy “feliz” solazándome de mi propia infelicidad y teniendo lástima de mi misma.

Me hizo tanto bien hablar con mi amiga. Me hizo tan consiente de cosas que hasta ese momento pasaban invisibles frente a mi. Nunca habían tenido tanto sentido las palabras del poema “Invictus” que descubrí hace poco: “…Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma…”. Yo puedo Y DEBO tomar el control de mis sentimientos…una dosis de fragilidad o sensibilidad no es mala…lo jodido es cuando te vuelves un ser nulo que no avanza porque siempre antepone sus necesidades y sentimientos a requerimientos ajenos.

Lo cierto es que después de la resaca del sábado, con una sopita de pollo, preparada a propósito me sentí mejor. Razoné pausadamente sobre las cosas que me estaban molestando y concluí que no soy feliz, porque no me propongo serlo. ¡Ya! así de simple.

Se imagina alguien en sus cabales, aceptar como válido un juicio de valor sobre una persona, basado en hechos ocurridos hace más de 20 años? ¿Es correcto que a un adulto de casi 40 años deba negársele la posibilidad de felicidad por decisiones equivocadas que tomó cuando tenía menos de 18? Por supuesto que es absurdo. No digo que apruebe el no responsabilizarse de sus propios actos, digo que si luego de asumido lo anterior, debe uno seguir pagando una cuota adicional de sufrimiento, para saciar ansias sádicas de ciertos vampiros de emociones. No lo creo.

Si algo he de decir a mi favor es que mis errores SIEMPRE han tenido como componente la falta de malicia, de cálculo o previsión, yo he pecado por ingenua, por impulsiva…no por arpía, ni por mala…pero en esta sociedad de resultados, eso no importa, uno delinque por acción u omisión. Según el criterio de mis fariseos yo deberé pagar por mis culpas hasta que me muera …deberé ser crucificada y con suerte esperar la resurrección posterior…yo tengo que poner, no la otra mejilla, yo tengo que poner la mejilla, la cara, la cabeza, el cuerpo completo, una y otra vez… ¡que huevo!, digo de nuevo (coño y hasta rimó). Por esas culpas no tengo derecho a ser feliz…por esas culpas, mis juicios de valor siempre estarán afectados porque “no tengo moral para opinar…” ¡que huevo!.

Como corolario de lo expuesto concluyo que si de todas formas van a hablar o a pensar mal de mi…si de todas formas seré “non grata”, no fiable, no responsable, no invitable, no deseable, no elegible, no querible, NO muchísimas cosas, en ciertos círculos cercanos….pues “a la mierda los pastores…” desde hoy y para siempre, he de volverme mi fanática número uno. Desde hoy y para siempre, me tomaré junto al desayuno, el almuerzo y la cena, un suplemento diario de cápsulas de AUTOESTIMA, adicionadas con pequeñas dosis controladas de EGOCENTRISMO. Desde hoy y para siempre SERE FELIZ o procuraré serlo, con ellos o sin ellos…

miércoles, 12 de agosto de 2009

Quedarán las rosas rojas...quedarán los cantos


Quedarán las rosas rojas…quedarán los cantos,
la lluvia de estrellas en agosto, las palabras.
Quizás un breve recuerdo en la memoria de alguno,
los sueños húmedos …
La elegía inconclusa del placer …
Todo ha de quedar igual.

Quedarán las sequías, los agujeros de ozono,
el llanto de niños con hambre…
los ajetreos navideños, el tiempo vacio,
los odios antiguos, las desesperanzas,
las pestes, los coches bombas, los autoengaños…
Todo ha de quedar igual.

Pero también quedarán…a pesar de todo y contra todos,
La risa del viejo que aprende a leer.
El brillo esmeralda de una mirada que amo.
Las pompas de jabón, que traviesas se pierden en las nubes.
Los versos simples, las ternezas.
La rebeldía del joven, los llanos de mi infancia.
Y por siempre y para siempre,
quedarán las rosas rojas…quedarán los cantos…

viernes, 24 de julio de 2009

Porque ya no importa



Y cuando cansada de ser el trofeo domesticado de tus sueños,
decidí mostrar mi esencia de hembra plena,
te espantaste y me miraste como a la loca que rasga sus vestiduras
y enseña al mundo la turgencia de sus formas….

Y yo me pregunto ¿para qué?
¿Para que tanta paja hablada
Y tantas lágrimas vertidas.
Si al final de cuentas, heme acá
como al principio de los tiempos
Sola, íngrima y desnuda, como me parió la madre?

¿Para qué esconder anhelos, inquietudes,
sueños locos, deseos básicos?
¿Por qué no despertar al dragón dormido,
y recorrer el mundo en pos de mariposas e ilusiones?

A estas alturas de la función
ya no importa la senda recorrida,
ni la persecución estéril.
Ya no importa, ni es necesario, sacar el busto,
ni entornar, coquetamente, la mirada,
ya no importa fingir rubores, ni ser una dama, ¿para qué?

A estas alturas de la función
ya no importan tus esquemas rotos,
ni tus amarguras, ni tus dudas eternas.
Ya no importa que proclames mis desmanes,
mis carencias lúdicas y mis excentricidades.

A estas alturas, sólo importo yo.
Yo, que mientras tanto, seguiré con la frente, y otras cosas, en alto.
Dichosa de no ser más la sombra de mi esencia,
Airosa de mis logros. Feliz, del día a día,
Esperando emborracharme de besos ajenos,
con el alma libre de ataduras y complejos.
Pero sobre todo, orgullosa,
De no ser más un maniquí, ni una marioneta, sin alma, de tu teatro.

lunes, 29 de junio de 2009

Decisiones


Creo que nunca un año en mi vida había estado tan lleno de cambios. Lo cierto es que este año ha sido, indiscutiblemente, el año de las decisiones
Por fin, culminé la carrera de mis sueños y me convertí en la abogada idónea que siempre soñé ser.

Este año inicié en un nuevo trabajo. Volví a formar parte del engranaje gubernamental, primero en una fiscalía, defendiendo causas civiles del Estado y hoy en Proyectos Especiales de la Procuraduría, en el Programa de Atención a Víctimas de Violencia Genérica. Todo ello a pesar de que había jurado no volver a ser funcionaria pública.

Este año me separé definitivamente de quien fuera mi pareja desde hace más de 10 años continuos, pero con quien mantuve más de 25 años de tormentosas relaciones "amorosas", aunque también ya antes, varias veces, había jurado que sentaría cabeza y formaría el hogar ideal...ese con el cual siempre soñé, también.
De igual forma este año empecé este proyecto maravilloso que se llama "mi espacio irreverente", que es mi blog personal y el cual, junto a la posibilidad que brinda el facebook de escribir y publicar, constituyen la principal puerta de desahogo ante las frustraciones cotidianas, pero también me brindan la maravillosa posibilidad de vencer el miedo que siempre significó el escribir públicamente y de compartir experiencias comunes.

Este año me atreví a hacer un montón de cosas que antes jamás hice. Este año, el próximo 6 de diciembre, voy a cumplir 40 y aunque lo anterior signifique la fecha fatídica, auto impuesta mentalmente para el logro de muchas cosas, lo cierto es que espero esa fecha con ansias.

Es claro que muchas metas aun no se han cumplido: No soy millonaria aún, por ejemplo...me voy a regalar un par de añitos más para el logro de dicha meta...no he bajado las 40 libras de peso que requiero para obtener mi peso ideal (pero ya llevo 11 menos..), no me he lanzado aún en paracaidas, espero atreverme durante algún verano, antes de que me vuelva una anciana y el cuerpo no me lo permita...no he acabado de vencer el miedo a la soledad, pero ahí le vamos, echándole ganas, mientras tanto, duermo con la luz encendida, procurando ser feliz con cada victoria cotidiana, acompañándome con mis hijos, con un montón de libros leídos y por leer, con la música maravillosa que alegra el alma, con mis versos queridos, mis amigos, mis afectos y cantidades industriales de nuevas ideas.

A final de cuentas concluyo en que definitivamente sólo a un orate se le ocurriría pensar que los 40s significan el inicio de la decadencia: en mi caso, constituyen, si Dios me da vida, el inicio de un ciclo maravilloso...

lunes, 15 de junio de 2009

Carta a mamá


Habría querido recorrer el mundo contigo,
hacerte confidente de mis travesuras, de mis logros
y poder reir o llorar contigo, sin la verguenza o la culpa, ahogándolo todo.

Habría querido contarte de mis sueños inconclusos y que me dieras el empujón para que dejaran de serlo, de la primera vez en tantas cosas
y de los desencantos de algunos descubrimientos.

Habría querido escucharte decir que me amabas, aunque, como tu, yo también prefiero el "hacer" al "decir"; y conste, que no dudo que tu me amaras alguna vez; tanto o quizás más, de lo que yo te pude haber amado.

Habría querido, por siempre tu abrazo firme y tu fortaleza inquebrantable,
¡eran tan necesarios!, que no entiendo cómo, ni porqué,
¡tu, que lo sabías todo!, no entendistes eso nunca.

Habría querido oirte cantar dichosa, tu voz, por si no lo sabes, a veces era tan dulce;
saber de las bobadas que te hacían sonreir cuando eras una niña sin zapatos;
revivir los colores de tus mañanas y los besos que te quemaron el alma en la juventud

Habría querido que fueramos amigas, cómplices y todas esas cosas,
como el sol y el trigal; como el aguacero y el campo,
habría querido tantas cosas que no pudieron ser.
Porque tu sólo fuistes mi madre.

jueves, 4 de junio de 2009

Defendiendo lo indefendible




Cuando se es abogado a veces uno tiene una manera de razonar diferente de las personas que no lo son. Los abogados nos la pasamos buscándole la quinta pata a todo. Para mi, eso no ha resultado ser del todo malo, pues uno desarrolla un especial olfato de prevención, lo cual es maravilloso para no descorazonarse tanto ante las adversidades cotidianas, pues uno sencillamente con ese espíritu crítico y cínico, si se quiere, siempre vive pensando lo peor. Aunque a veces pasa, que por estar a la defensiva, nos pasamos la vida peleando con gran parte del resto de la humanidad que no razona como nosotros y que vive en un mundo de ¿ingenua? candidez.

Ojalá todo se redujera a “dar a cada cual lo que le corresponde”, tal y como señalara el jurista romano Ulpiano (no Vergara, el mechiblanco) al definir el Derecho, equiparando a éste con el ideal de justicia. Ojalá todo fuera tan fácil como optar por la justicia cuando ésta se contrapone a las normas jurídicas, como nos indicara Angel Osorio en su famoso decálogo. En este punto me bloqueo, pues muchas veces ni siquiera encuentro en mi brújula el norte ese que se llama Justicia.

Como quisiera, a veces, ser tan simple…o bien vivir en un limbo de feliz ignorancia, donde no tuviera esa vocecita necia que me importuna con extraños juicios de valor sobre lo correcto y lo incorrecto.

De veras que a veces, quisiera ser como aquellos que ajenos a cualquier conocimiento jurídico pueden pensar que “presunción de inocencia” o bien “carga de la prueba”, pilares del ordenamiento jurídico de cualquier nación “civilizada”, son cosas intrascendentes, o bien, sólo vestigios de un idioma desconocido, propio de un lejano planeta, de una perdida galaxia de algún remoto universo.

Como quisiera no saber que dichas frases. traducidas en simple castellano o buen cristiano, como diría mi madre, significan algo así como que: “todos los violadores, asesinos, pedófilos, maleantes y toda escoria humana tienen derecho a que se presuma que son ángelitos de la guarda, hasta cuando se pruebe fehacientemente lo contrario”, o bien, “…si no me traes pruebas de tu honorabilidad, aunque seas la misma Madre Teresa de Calcuta, voy a pensar que no eres más que una ramera degenerada de marca mayor.”


Ejemplos más, ejemplos menos, el razonamiento opera así: “aunque te robases la plata del club de niños con leucemia y cáncer, matases a tu mamá y violases al perico, no vas a la cárcel, a menos que efectivamente no puedas probar tus “mágicas” entradas económicas poco usuales, te vean cortando la yugular de la vieja ...y hmmm, en cuanto al perico, vamos a ver si el perico era tuyo o de otra persona, o bien vamos a ver si el acceso carnal con un perico está considerado como delito… (presunción de inocencia/ tipificación de la conducta punible); o bien “puedes tener toda la razón del mundo, pero si no tienes pruebas de ello, estás listo pa´la foto…¡el juez no es adivino, bruto…! (carga de la prueba).

El mundo no es siempre blanco o negro, hay grises: como el que con tanta frecuencia plantean los acusados del delito de violación a las lolitas, que ¡¡¡no parecía!!!menor de edad…máxime si la chiquilla en cuestión dio el consentimiento y hasta accedió gustosa de la relación íntima…bueno, son casos y cosas de la vida. Suerte que para eso existen los abogados.

Volviendo al punto inicial de este escrito, sobre esa maldita manía de no saberme quedar callada y andar peleando con todos, muchísimas veces tengo diferencias de opinión con mis semejantes cuando resulta que expongo de la manera más ferviente posible mis planteamientos al respecto, cuando alguien “alegremente” en el ejercicio del sacrosanto derecho a la libertad de expresión expone lo que yo llamo una ingenua y diáfana opinión sobre un tema complejo y reduce a una sencilla valoración, lo que para estudiosos, filósofos, psicólogos y juristas pudiera ser un asunto de difícil solución. Ojala la lógica simple resolviera la mayoría de los asuntos en que hay que recurrir a la aplicación de decisiones jurídicas para dilucidar controversias.

Resulta que es difícil hacerle entender al común de los mortales que todos los seres humanos tienen derecho a un juicio justo o a que no se violente el procedimiento previamente fijado en la ley. Lo jodido del asunto se da cuando las personas involucradas en el sistema no cumplen su cometido (esto va para jueces, abogados, auxiliares y por supuesto las partes) y entonces, en vez de decir o pensar que son los hombres los que fallan, es más fácil decir que el sistema no funciona o que la ley es para los más bellacos.

Por lo anterior concluyo que el asunto no es la ley, sino indebida aplicación de esta. Las leyes son aplicadas por hombres y son los hombres, quienes fallan. El Derecho es hermoso, lógico, coherente, justo. Lo feo, lo jodido, lo injusto e ilógico son los hombres, no las leyes

En esta situación actual los abogados somos los principales culpables, aunque no los únicos, pues en muchísimos casos preferimos olvidarnos de Ulpiano e inventamos nuestras propias definiciones inmorales sobre el Derecho, las que en nada concuerdan con el ideal de justicia a que debemos aspirar.

A mí siempre me ha resultado el ponerme en el lugar del contrario, para determinar la gama de posibilidades de problemas a enfrentarse o la pluralidad de ventajas con que cuenta la contraparte, a fin de tratar de hacerle frente a esas situaciones, las que podrían ir en detrimento de la parte que uno representa.

En razón de ese ejercicio de desdoblamiento mental, resulta que concluyo que a veces en ciertos casos, me gustaría defender más a la contraparte, pero como ello no es posible, entonces procuro emplear todas las armas legales posibles para obtener un resultado satisfactorio para los intereses que uno representa (sea o no un interés particular). Es por eso que en este ejercicio de desahogo que hoy escribo, concluyo en ¿hasta que punto puede o debe uno defender lo indefendible?.

Pongamos el siguiente caso que puede ser hipotético o no: Se da un robo a un local comercial…la policía no encuentra nada, la opinión publica presiona, se necesita un culpable…la policía lo busca, lo encuentra…lo saca de donde sea y entonces un hombre honrado, que estaba en el lugar y momento equivocado, es inculpado de un hecho delictivo que no cometió…al tipo le sacan la madre, lo esposan, le toman foto en el periódico, lo botan del trabajo, la mujer lo deja, en la cárcel, los otros presos se lo cojen y luego de un vía crucis, resulta que el tipo era inocente…ahhhhh, dice él ahora: ¡¡¡conozco mis derechos: ustedes (el sistema: el Estado) me las van a pagar, los voy a demandar…!!!! entonces, el hombrecito vejado, se busca a un mercachifle como abogado, y sus problemas verdaderamente empiezan, pues éste le pinta todos los colores del arco iris, con olla y oro al final incluido, le lava la cabeza y le dice que con su demanda se va a hacer millonario (lo cual es bastante improbable, aun en el mejor de los casos), las mujeres le van a llover, va a poder pagar sus terapias de recuperación emocional, etc. , etc. …pero por supuesto le exige y le cobra “por adelantado” como corresponde, una suma para sufragar “algunos gastitos”…

Lo que el pirata-abogado (del diablo) no hace es estudiar, investigar o instruirse y presenta la demanda en un tribunal que no corresponde (pues se trata de demandar al Estado…y el Estado no es cualquier cosa…es el Estado. Al Estado hay que demandarlo en una instancia especial: no es lo mismo demandar a perico de los palotes, que demandar al Estado panameño)…así pues entonces, el abogado, pirata y diablo (perdonen la redundancia), desconociendo lo antes señalado, presenta la demanda en un tribunal que no es competente para ello. El proceso se admite, continúa y se tramita y llega hasta donde un fiscal (que tiene, por mandamiento constitucional, defender al Estado). El fiscal, abogado también, quien posiblemente estudió mucho en la facultad de Derechó y al cual no le regalaron el título de licenciado en Derecho y Ciencias Políticas; va a invocar como defensa del Estado, ante el juez de la causa, un vicio en la tramitación y va a tratar de anular el proceso, para que el Estado quede absuelto de la reclamación.

En un caso como este ¿quién hace lo incorrecto? o mejor dicho, ¿quién es el malo?: el abogado (del diablo) que por negligente cometió un error, el juez, que por omisión en sus funciones erró al tramitar indebidamente un caso; o bien, el fiscal, que como abogado del estado, aún siendo consiente de la injusticia cometida con ese pobre ser humano; y pudiéndose haberse quedado callado, no lo hace y descubre el error en que se ha incurrido, a pesar de que al hacerlo tiene la certeza de que el pobre tipo afectado, nunca va a ser resarcido o indemnizado, pues cuando la demanda se interponga correctamente (si es que algún día se vuelve a interponer) su derecho ya estará prescrito

Cuando uno ve cosas como estas en el día a día, es tan difícil sentirse orgulloso de esta profesión…es tan difícil poder decirle al hijo de uno parió, que ante la duda al elegir una profesión, evalúe la posibilidad de elegir la de abogado, sin embargo, luego recapacito, dejo mi nube negra y le doy gracias a Dios por haberme permitido alcanzar uno de mis más grandes deseos y por llenarme de ganas e inquietudes que me permiten tratar de no ser un tiburón más en un mar de tinterillos inexcrupulosos

lunes, 1 de junio de 2009

De la inconformidad




Y ¿qué tal si saliendo de la casa me atropella un camión de la Coca Cola
y una corona con mis sesos desparramados adorna la cabeza del perro callejero que recorre iracundo las calles de esta aldea sin gracia (aunque lo más probable es que se la coma)…y entonces me doy cuenta (tarde por supuesto) que me he muerto habiendo dejado inconclusas tantas cosas?


Y ¿que tal si una de estas noches en que hace frío, me duermo, con la mitad de mi cama vacía, como ya es costumbre, y la muerte me sorprende en el sueño, sin que mis pies descalzos recorrieran tu parque, sin haberme bañado desnuda en tu fuente…y sin lograr ese strip tease histórico (soñado) con la bandera nacional de fondo?

Sabes que: no me da la gana el morirme así, sin quitarme este sostén que me aprieta en pleno salón de audiencias…no me da la gana, de aguantarme las ganas de bailar la danza de la victoria en el pupitre del magistrado y plantar el más sonoro y mojado de los besos en su calva, cuando se hace un bien…

Sabes que: no me da la gana, que pretendas que yo me crea que tenemos toda la vida por delante para saciarnos de dicha, que nos iremos al cielo de los justos y correctos.
Seguros y extasiados de amor, pero (eso sí) mañana…pues no me da la gana, papito.
Prefiero el infierno y la gloria del desacato, al cielo insípido de los imbeciles que se apegaron a las reglas…

¿Sabes acaso tu, hombre bobo, que prefiero morirme dichosa hoy, plena, después de extasiarme contigo. Después de beberte, de hartarme de ti y de nadar en mares de dulce lujuria, que aceptar tus dádivas mediocres de promesas en un mañana que no se si llegará y a presumir ingenuamente que tenemos toda una vida por delante para ello?

lunes, 18 de mayo de 2009

Amor, adicción y liberación...o el arte de deshojar margaritas



¿En qué momento te das cuenta que una relación afectiva en la cual has participado por muchos años no debe continuar, en virtud de que un superior instinto de supervivencia te lo indica ¿en qué momento decides que la persona que compartió contigo techo, cama, planes, hijos, alegrías y frustraciones cotidianas, debe ser historia antigua?.


Es dificil saberlo. Yo lo decidí hace algún tiempo (relativamente poco, según los estándares convencionales) cuando me vi avocada a la necesidad superlativa de salir de la más horrorosa de las adicciones, no se trataba de una adicción a una sustancia perjudicial al cuerpo (droga o licor), no de una actividad específica (juego o apuestas), sino de la adicción a una persona específica quien había sido mi compañero de vida, alguien de quien me enamoré desde hace más de veinte años, y con quien, tras altas y bajas (más bajas) fundé un hogar y procree dos hijos.


Cuando decidí ser honesta conmigo y no seguir más la farsa de tratar de sostener una relación "amorosa" de años, que de lo insatisfactoria para mi, me estaba matando de tedio, tristeza y amargura, no sabía en lo que me estaba metiendo. Bueno, si lo sabía, pero no pensé que iba a ser tan dificil. Ello era así, ya que por años, había tratado infructuosamente de salirme de aquello y no podía, me enredaba más y al final siempre decidía intentarlo de nuevo.


Hoy decidí escribir al respecto porque me siento capaz de mirar dentro de mi, sin rencor y sin dolor. Hoy decidí escribir porque, como todo proceso en la vida, el luto es necesario, ya muchísimas lágrimas fueron derramadas, aunque no hay certeza de que el manantial que las produce se haya secado, espero que no sea así, pues el contacto húmedo y salado que se funde con mis sentidos es la mejor prueba de que estoy viva, ¡de que aún puedo sentir!.


Me he volcado en mis amigos y mi familia para no lamerme las heridas sola, pues he descubierto que el más grande de mis cucos o terrores tiene por nombre SOLEDAD.


Se puede estar solo acompañado, eso lo sabe mucha gente al igual que yo. Lo cierto es que tal vez la mayoría de la gente ni siquiera repara o le da importancia a ese hecho. Ahora bien, es posible que, a diferencia de mi, esa misma gente tenga la autoestima por las nubes o no tenga, como yo, tan pobres los niveles de tolerancia a la frustración.


He decidido hacer un censo de las experiencias positivas obtenidas en el proceso de sanación, así mismo he aprendido a lidiar con lo mejor y lo peor de la naturaleza humana. He decidido salir renovada de la experiencia. No se si lo logre, pero si haré mi mejor esfuerzo en lograrlo.


La gente en su mayoría ha sido generosa y solidaria con mi dolor, aunque no ha faltado la mano (mejor dicho la lengua) que hunda el puñal en la herida un poquito más, sembrando la cizaña del comentario mal intencionado, pero ese ínfimo porcentaje ni suma, ni resta.


Lo cierto es que ahí voy, braceando, tratando de salir a flote. Por lo menos ya solté el lastre y se lo que es tocar fondo.


En el proceso he mudado la piel, mi mente y el alma. ¡Que fácil resulta, desprenderse de las cosas o seres que uno no ama!, lo dificil es separarse de algo o alguien a quien uno ha amado obsesivamente con la estupidez, terquedad, pasión , el desenfreno y las vivencias de toda una vida compartida, pero a la vez con el convencimiento y la racionalidad plena de que el asunto no funcionaba en debida forma. A veces las diferencias de criterios y esencia son abismales, insoslayables. Una cosa es que polos opuestos se atraigan y otra muy distinta es que funcionen bien juntos.


Yo creo que el fundar y mantener un hogar teniendo como base el amor verdadero, debe ser algo que sobrepase los límites de lo hormonal, debe ser una cuestión de compromiso, de planificación, de estrategias compartidas, un caminar juntos, pero un caminar unidos en una misma dirección, hacia un objetivo común, que en mi limitado entender, se reduce a la búsqueda sencilla de felicidad sana y homogenea para todos los miembros del hogar, no puede ser que sólo una parte de esa relación se vea beneficiada y que el resto del grupo sea infeliz.

Tratando de salir de mi relación tóxica-adictiva hice de todo, desde separarme paulatinamente del objeto de mis afectos, a fin de que el trancazo no fuera tan fuerte, ¡craso error!, duele igual o más que cuando la separación es brusca; o bien, procurar vivir una vida paralela a la suya, manteniendo mis aficiones e intereses separados de los de él, no se pudo; y finalmente tuve que tomar la decisión radical de romper con todo. Para lograr esto último me encomendé a todos los dioses, logré saturarme de trabajo, ocupé todas las horas posibles del día en cosas ajenas a él y finalmente cambié mis libros de leyes, de verso y la literatura cotidiana, por los textos de autoayuda que alguien generosa e incondicionalmente, con una terquedad parecida a la mía, me hace llegar.


Contra lo que pudiera esperarse, ha sido precisamente en este período de desintoxicación y saturación de trabajo, cuando más prolífica ha sido mi pluma, cada quien debe buscar, a modo de catarsis, la manera de expulsar los demonios que corrompen el alma y que extinguen los sueños.


Algunos beben licor, otros limpian su casa y botan los checheres viejos, otros buscan el clavo que saca otro clavo, otros se saturan de trabajo, otros arreglan cosas, otros se van de pesca, otros dibujan, cantan o escriben canciones...otros no hacen nada y se suicidan, aunque a veces no literalmente pues, aunque no aprieten el gatillo o salten del puente de Las Américas, deciden seguir "viviendo", pero muertos, como zombies.


Mi manera de salir del tunel incluyó, como ya dije, muchas cosas, desde el mudarme temporalmente, volcarme en mis hijos, dejarme consentir por los que me quieren bien, escribir cartas, versos y leer libros de auto ayuda.


La necesidad de la mudanza y el posterior alquiler del que fuera el hogar conyugal, se da por dos razones específicas, una para no lidiar con el fantasma de los recuerdos que todavía debe penar y arrastrar sus cadenas por todos los rincones de nuestra casa y la otra, más práctica y menos paranormal, a fin de ayudarme a restaurar mis maltrechas finanzas, luego de la ruptura.


El querer a los niños, no requiere una mayor justificación, pues aparte de que es intrínseco de una relación sana entre madre-hijo, no deja de tener una connotación culpable, por lo menos así lo ha sido en mi caso, pues razono que si yo perdí un marido, un compañero de vida, ellos han perdido, por lo menos así es en estos momentos, al padre que estaba con ellos en el hogar, ello independientemente de los acuerdos de visitas, guarda y crianza compartida, pensiones alimenticias y tópicos relacionados de índole legal, los que son sólo paleativos consoladores que jamás podrán sustituir a la presencia del progenitor ausente. Los días pasan y no dejo de sentirme culpable por ello.


En cuanto a lo de dejarme consentir un poco, ¿puede alguien, en su sano juicio, criticar, el que acepte gustoza las bondades de mi madre, de mi familia y de mis amigos, que por pura buena fe y como gesto de amor incondicional hacia mi persona se han propuesto ayudarme a salir del hueco de las tribulaciones? Bueno, y si alguien lo hace, eso es algo que no me quita el sueño.


Escribir cartas, largas algunas, un poco razonadas, cortas otras, llenas de pensamientos fugaces, de incoherencias, de sentimientos a flor de piel, dirigidas a algún destinatario conocido o guardadas sólo para mi, constituyen al igual que los versos inspirados por las musas del momento, el desahogo necesario de las presiones, para sobrellevar un poco dignamente la natural tristeza ante la muerte de un pedacito de mi alma.


Esos versos son, algunos digeribles, otros tal vez no, unos quizas bastante cursis y algunos más, tan malos, hasta para mi, la madre que los parió, que de lo malos, ahora que los miro con calma, probablemente duerman el sueño eterno en el disco duro de la pc (jamás daño, borro o destruyo lo que escribo, aunque a veces por negligente he extraviado algunos escritos). ¡Ay, pobre de mis versitos sueltos!, algunos no son tan malos, según los entendidos, ni tan bobos, pero todos si muy íntimos, algunos dolorosos, sobre todos los del inicio de la ruptura, por el momento no verán la luz, pues todavía producen escozor en la reciente herida.


Pero finalmente son los libros de autoayuda leídos, cuyo contenido nunca fue del todo ajeno a mi conocimiento, pues siempre coquetee con ellos, los más grandes colaboradores en esta batalla contra la depresión, el abandono y la soledad. Todo el mundo debería leer a Walter Risso, todo el mundo debería deshojar sus margaritas y entender que es posible amar sanamente, sin adicciones. Yo quiero hacerlo...tengo fe en que es posible hacerlo...sé que podré hacerlo.